Teología de la liberación

Autor: Benedicto XVI (Papa) .Visitas: 3660

Teología de la liberación
El Evangelio de Jesucristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. En los últimos años esta verdad esencial ha sido objeto de reflexión por parte de los teólogos, con una nueva atención rica de promesas. La liberación es ante todo y principalmente liberación de la esclavitud radical del pecado. Su fin y su término es la libertad de los hijos de Dios, don de la gracia. Lógicamente reclama la liberación de múltiples esclavitudes de orden cultural, económico, social y político, que, en definitiva, derivan del pecado, y constituyen tantos obstáculos que impiden a los hombres vivir según su dignidad. Discernir claramente lo que es fundamental y lo que pertenece a las consecuencias es una condición indispensable para una reflexión teológica sobre la liberación. En efecto, ante la urgencia de los problemas, algunos se sienten tentados a poner el acento de modo unilateral sobre la liberación de las esclavitudes de orden terrenal y temporal, de tal manera que parecen hacer pasar a un segundo plano la liberación del pecado, y por ello no se le atribuye prácticamente la importancia primaria que le es propia. La presentación que proponen de los problemas resulta así confusa y ambigua. Además, con la intención de adquirir un conocimiento más exacto de las causas de las esclavitudes que quieren suprimir, se sirven, sin suficiente precaución crítica, de instrumentos de pensamiento que es difícil, e incluso imposible, purificar de una inspiración ideológica incompatible con la fe cristiana y con las exigencias éticas que de ella derivan.

Acerca del Autor

Benedicto XVI (Papa)

Benedicto XVI (Papa)

Nació el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, Baviera, Alemania, en una familia tradicional. Hijo de un policía muy religioso y de una cocinera.

Interrumpió sus estudios al estallar la II Guerra Mundial, durante la cual fue asignado a una unidad antiaérea en Munich siendo miembro de las Juventudes Hitlerianas. En cuanto a la adscripción de Benedicto XVI a la Hitlerjugend, desde 1936 y por la Ley de la Juventud Alemana, la afiliación a esta agrupación juvenil era obligatoria para todos los jóvenes alemanes hasta los dieciocho años.

Cursó estudios en la Escuela Superior de Filosofía y Teología de Freising y en la Universidad de Munich.

En 1951 se ordenó sacerdote, obteniendo el doctorado en Teología dos años después. Desde 1952, fue encargado de Dogmática y Teología en Freising, y posteriormente profesor ordinario en Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona, donde también fue Vicepresidente de esa universidad. Si algo le marcó fueron las protestas de mayo del 68, frente a las que se alzó como un defensor de la fe frente al marxismo y el ateísmo creciente de la juventud.

Ratzinger apoyó el Concilio Vaticano II en la década de los 60 y su espíritu de convertir a la iglesia en una institución más abierta. El nombre de Ratzinger aparece en todas las polémicas dentro de la Iglesia católica para frenar los intentos de reforma de sus colegas más progresistas. En Alemania, por ejemplo, su nombre va ligado al pulso que mantuvo el cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, en torno al debate sobre el aborto.

En 1977 comenzó a ejercer como Arzobispo de Munich-Freising llegando ese mismo año a Cardenal de la mano de Pablo VI. Ratzinger fue uno de los máximos valedores para que Karol Wojtyla se alzase proclamado Papa. Quizá por eso acompañó a Juan Pablo II hasta el final de su papado, ejerciendo siempre de guardián de la doctrina, puesto que ha ejercido oficialmente desde 1981, cuando fue nombrado Prefecto para la Congregación de la Doctrina y la Fe. Desde entonces fue también Presidente de la Comisión Teológica Internacional y de la Pontificia Comisión Bíblica.

Desde 1986 presidió la Comisión encargada de elaborar el Catecismo de la Iglesia Católica. Autor de numerosas publicaciones, entre las que destacan "El Nuevo Pueblo de Dios" y "Teoría de los principios teológicos".

El 19 de abril de 2005 el cardenal alemán consiguió reunir los votos necesarios para convertirse en el 265 Pontífice de la Iglesia católica después de un día y medio de deliberaciones del cónclave. Gobierna bajo el nombre de Benedicto XVI. Su primer viaje oficial como Sumo Pontífice fue el 29 de mayo de 2005, cuando visitó el puerto italiano de Bari el día del Corpus Christi para clausurar el Congreso Eucarístico Nacional italiano y realizar un encuentro de reconciliación con la Iglesia Ortodoxa Oriental.

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