Meditación sobre la Pasión

Autor: San Pedro de Alcántara .Visitas: 602

Meditación sobre la Pasión

San Pedro de Alcántara, hombre de gran espiritualidad, nos invita a meditar todas las escenas de la Pasión del Señor:

-Lavatorio de pies e institución de la Eucaristía

-La oración en el Huerto. La entrega. En casa de Anás

-El Señor ante Caifás. Dificultades de aquella noche. Negaciones de Pedro. Los azotes atado a la columna

-Coronación de espinas. Ecce Homo. Con la cruz a cuestas

-Despojo de las vestiduras. Cristo en la Cruz. Las 7 palabras

-Lanzada del costado. Descendimiento. Llanto de Nuestra Señora. La sepultura

Esta obra representa un precioso tesoro de la espiritualidad cristiana, invitación a reflexionar sobre los dolores de Cristo en la Cruz. Como toda meditación nos pone en Presencia de Dios, nos da una composición de lugar, nos interpela como cristianos y nos propone un coloquio amoroso con Cristo o María.

Acerca del Autor

San Pedro de Alcántara

San Pedro de Alcántara

Pedro Garabito Villela nace en Alcántara (Cáceres) en 1499. Llegó a ser uno de los grandes caracteres del gran siglo español. No brilló en las letras (aunque algo precioso escribió) ni en las armas ni en la política, pero como incansable buscador de Dios alcanzó la santidad.

Su padre era gobernador de la región Extremeña. La desahogada economía de la familia le permitió estudiar de 1513 a 1515 en Salamanca, después de haber cursado los estudios elementales en Alcántara. A los 15 años había concluido el primer curso de Derecho.

Con su formación humana también se incrementaba su vida espiritual por la oración y los sacramentos. Joven aún definió su orientación de vida al ver pasar por delante de la puerta de su casa a un franciscano descalzo de reciente reforma. Decide entonces, abandonar el hogar y tomar el hábito franciscano… Transcurría el año 1515.

De 1519 a 1522, a pesar de su juventud y de no ser todavía sacerdote, lo nombran guardián del convento de Badajoz. Dos años más tarde fue ordenado de sacerdote y meses después, elegido superior de Robledillo. De allí pasó en 1528 a Plasencia, y desde 1532 a 1535 residió en la Lapa.

Tenía sólo 25 años cuando empieza su vida apostólica por tierras de Extremadura y se hace conocida su aptitud para los distintos cargos de la orden que citamos con anterioridad. Por sus excesivas mortificaciones parecía vivir en un mundo distinto, sin embargo era considerado por muchos un ser superior… ideal.

Era caritativo, humilde, vigilante, atento a los intereses materiales y espirituales, primero como guardián de varias casas, después como consejero provincial, visitador y comisario general. Funda conventos en España y Portugal, viaja constantemente, es excelente director espiritual. Despierta el fervor de sus hermanos franciscanos y crea, dentro de la Orden una nueva rama: los descalzos Alcantarinos, nombre que se le diera en honor a su fundador. El papa Pío IV le confirmó en 1562.

Vivir en la máxima expresión de pobreza era una de las condiciones instituidas por la nueva rama franciscana, la que también establecía que en los conventos no podían coexistir más de ocho miembros; ellos vivirían en celdas pequeñísimas, tendrían una esterilla por lecho y andarían descalzos todo el tiempo. Asimismo tendrían que abstenerse de comer carne, pescado, huevos y tomar vino.

En la época de mayor florecimiento, los Alcantarinos llegaron a tener 20 provincias entre España, Italia, América del Norte y del Sur y Filipinas. Entre los mártires de Nagasaki (1597) estaban seis alcantarinos, los que junto a 16 hermanos más fueron luego beatificados o canonizados. Entre ellos se encuentra san Pascual Bailón (muerto en 1592) y quien es considerado hoy patrono de los congresos y asociaciones eucarísticas.

Cuando el papa León XIII en 1897 decretó la disolución de familias “especiales” en los franciscanos, los alcantarinos quedaron incluidos en los Franciscanos a secas (OFM), a diferencia de los Capuchinos (OFM Cap) y Conventuales (OFM Conv) que permanecieron como ramas independientes de la primera Orden de San Francisco.

Dios lo escogió para guiar a santa Teresa de Jesús.

Pedro de Alcántara murió en en 1562, fue beatificado en 1622 y canonizado en 1660. Su fiesta es el 19 de octubre.

 

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