Ordenación sacerdotal en Valencia

Autor: Juan Pablo II san . Visitas: 4394

8 de noviembre de 1982

Ordenación sacerdotal en Valencia

La vocación al seguimiento íntimo del Señor ha sido una de los grandes amores del Papa magno, en el presente sermón podemos palpar un poco el amor que profesaba al sacramento del Orden Sagrado.

Acerca del Autor

Juan Pablo II san

Juan Pablo II san

Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el segundo de los dos hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941.

A los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.

A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946.

Seguidamente, fue enviado por el Cardenal Sapieha a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz. En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-65), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en todas las asambleas del Sínodo de los Obispos.

Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. El Papa también ha publicado cinco libros: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994); "Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (Marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria y identidad”, etc.

Comentarios (1)

  • Jackline

    Jackline

    20 Diciembre 2014 a las 13:11 |
    Misericordia. La prmriea encedclica del Papa FranciscoANDREA TORNIELLICIUDAD DEL VATICANO La prmriea gran encedclica de Francisco es un sermf3n dominical de algunos minutos. El nuevo Papa lo pronuncia improvisando, desde el ambf3n de la pequef1a iglesia de Santa Ana, - El mensaje de Jesfas es la misericordia. Para mi, lo digo humildemente, es el mensaje me1s fuerte del Sef1or . Vivimos en una sociedad que nos acostumbra cada vez menos a conocer nuestras responsabilidades y a hacernos cargo de ellas: los errores, de hecho, los cometen siempre los otros. Los inmorales son siempre los otros, la culpa es siempre de algfan otro, nunca nuestra. Pero vivimos a veces tambie9n la experiencia de un cierto clericalismo de regreso concentrado solo en regularizar las vidas de las personas, a trave9s de la imposicif3n de requisitos previos y prohibiciones que sofocan la libertad y hacen me1s pesado el ya fatigoso vivir cotidiano. Listo para condenar, en vez acoger. Capaz de juzgar, pero no de inclinarse ante las miserias de la humanidad. El mensaje de la misericordia, corazf3n de esta prmriea encedclica no escrita del nuevo Papa, abate al mismo tiempo ambos cliche9s.El Papa Francisco ha comentado el fragmento evange9lico de la adfaltera, la mujer que los escribas y los fariseos queredan lapidar como prescrito por la ley mosaica. Jesfas le salva la vida, pidiendo a quien estuviera libre de pecado que tirara la prmriea piedra: se marcharon todos. Tampoco yo te condeno; vete y de ahora en adelante no peques me1s .El Pontedfice, refirie9ndose a los escibas y a los fariseos que habedan llevado a la mujer que teneda que ser lapidada ante el Nazareno, dijo: A nosotros a veces, nos gusta apalear a los deme1s, condenarlos . El primer y fanico paso necesario para hacer experiencia de la misericordia, ha explicado Francisco, es reconocerse necesitados de misericordia. Jesfas ha venido por nosotros, cuando nosotros recomemos que somos pecadores , ha dicho. Es suficiente no imitar a ese fariseo que ante el altar daba gracias a Dios por no ser como todos los deme1s hombres . Si somos como ese fariseo, si nos creemos justos, no conocemos el corazf3n del Sef1or, y no tendremos nunca la alegreda de sentir esta misericordia! . Quien este1 acostumbrado a juzgar a los deme1s, a sentirse tranquilo, a considerarse justo y bueno, no advierte la necesidad de ser abrazado y perdonado. Y en cambio hay quien lo advierte pero piensa que es irredimible, por el excesivo mal cometido.El Papa al respecto, ha contado un dialogo que tuvo lugar en el confesorario cuando un hombre, escuchando esta palabra sobre la misericordia, respondif3 a Bergoglio: Oh, Padre, si usted conociera mi vida, no me hablareda de este modo! Las he hecho buenas yo! . Y e9l respondif3: Mejor! Vete donde Jesfas: a e9l le gusta que le cuentes estas cosas! c9l olvida, c9l tiene una capacidad especial para olvidar. Olvida, te besa, te abraza y te dice solamente: "Tampoco yo te condeno; vete y de ahora en adelante no peques me1s". Sf3lo te da ese consejo. Tras un mes, estamos en las mismas condiciones... Volvemos al Sef1or. El Sef1or nunca se cansa de perdonar: nunca! Somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdf3n. Y pidamos la gracia de no cansarnos de pedir perdf3n, porque c9l no se cansa nunca de perdonar .Dios no se cansa nunca de acoger y perdonar, si fanicamente reconocemos que estamos necesitados de su perdf3n. Esta es la prmriea gran encedclica no escrita del nuevo Papa. Se dire1: pero esto es desde siempre el corazf3n del mensaje cristiano. Y sin embargo desde hace cuatro dedas las palabras simples y profundas de Francisco son una bocanada de oxedgeno. Para muchos. Precisamente porque presentan el rostro de una Iglesia que no recrimina a los hombres sus fragilidades y sus heridas, sino que las cura con la medicina de la misericordia.

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